miércoles, 9 de mayo de 2012

Gastroturismo, una aventura para los sentidos



Comer es, sin dudas, mucho más que el mero acto de llevarse un bocado a la boca o saciar el apetito. Se ha convertido en motivo de inspiración para recorrer el mundo en busca de sabores, olores y texturas que sorprendan al paladar, en una verdadera aventura para los sentidos.
El turismo gastronómico, también conocido como gastroturismo, es una novedosa forma de viajar, cada vez más consolidada en el ámbito turístico internacional. ¿Su razón de ser? Que la cocina o gastronomía del país que se visite sea la actividad preponderante durante el recorrido.
Esta nueva opción turística no está pensada únicamente para quienes gusten del arte del buen comer, dígase chefs o gourmets, sino para todo aquel dispuesto a vivir una experiencia culinaria, con los platos y bebidas típicas de cada región.
Para ello se organizan tours, itinerarios, circuitos o las ya populares rutas gastronómicas, que no incluyen únicamente la asistencia a restaurantes o bodegas, sino también visitas a tiendas de venta de productos alimenticios, a casas de lugareños, así como la participación en fiestas tradicionales de cada lugar, lo cual tributa a la promoción de la identidad y la cultura las regiones.
DE TAPAS POR EL MUNDO
Hacer un inventario de las rutas gastronómicas de cada pueblo, provincia o ciudad del mundo, no es cosa fácil. La cocina internacional —lejos de ser homogénea— está matizada por una variedad de platos, recetas, bebidas y tradiciones culinarias en las cuales, en mayor o menor medida, se funden múltiples componentes e influencias culturales. No obstante, muchos lugares mantienen una gastronomía tan autóctona, que vale la pena darse un salto a ellos solo por conocerla.
En el caso de Europa, uno de los territorios destacados ha sido Portugal que, gracias al buen uso de la tierra y el mar es hoy altamente reconocido en el ámbito gastronómico.
Entre los ríos Minho y Douro existe una ruta turística extraordinaria para sorprender el paladar, con platos como el caldo verde (una sopa de col, procedente del río Minho, y chorizo ahumado). El bacalao a la Gómez Sá, el arroz con pulpo y bacalao, o las tripas al estilo de Oporto, son algunos platos típicos de la región que se pueden degustar.
Otra de las ciudades abanderadas en la práctica del gastroturismo es Edimburgo, en Escocia, que presume de recetas como el haggis, un embutido muy típico de carne de cordero y ciervo, que se sirve con puré de papas. Esta cocina se adapta al entorno y el clima lluvioso en Escocia, creando platos propios como la sopa cock a leekie, a base de pollo, verduras y ciruelas. La bebida alcohólica emblemática del país es el whisky, o el agua de la vida en gaélico. De ahí que Escocia también disponga  de una gran variedad de excursiones y degustaciones de whiskey.
Por otra parte, la Toscana, en Italia, es una tierra que ostenta productos como el aceite de oliva, el queso raviggiolo y las hortalizas. La región está repleta de pueblos medievales y rurales, lo cual se traduce en la exquisitez de platos sencillos y tradicionales como la ribollita (sopa de legumbres y verduras) o la cacciucco (plato de pescados variados, originario de Livorno).
Croacia es otro de los países del Viejo Mundo que ofrece un recorrido turístico basado en su más auténtica gastronomía. La elaboración de los pescados a la gradelavanje, cocinados primero al grill con leña y luego asados con abundante aceite de oliva, es única en este país.
En el caso de Francia destaca un remoto lugar de montaña y mar conocido como Provenza, uno de los más privilegiados y exclusivos del país. Las cinco regiones que componen la zona son ideales para explorar la alta cocina francesa, ya que cada una dispone de sus propios platos.
Algunos de los más buscados por los turistas son Moules à la Marseillaise (mejillones en concentrado de tomate), Salade Niçoise (ensalada verde con atún y anchoas) y Poulet à la Provençale (pollo al estilo provenzal). También son famosas en estas tierras algunas frutas como manzanas, peras y albaricoques, por no mencionar las uvas, cuyas viñas se adueñan de la región de Rhône.
De manera similar, en España, el turismo gastronómico es un terreno fértil que ha dado buenas cosechas. Incluso, en cada pueblo, provincia o ciudad hay una ruta distinta.  Existen algunas dedicadas a quesos como el Zamora, Tetill, Urzúa-Ulloa, Cabrales o Roncal; otras permiten promover jamones como el Ibérico, Guijuelo o Teruel; mientras que algunas se concentran en dulces artesanales como el anís, pasteles de gloria, escarchadas o el famoso turrón de Jijona. Los mariscos, pescados, verduras, el aceite de oliva son productos recurrentes.
Irse de tapas en España es toda una experiencia gastroturística, pues más que rutas trazadas, que las hay, es una costumbre ineludible en casi toda la geografía ibérica para pasar la noche de bar en bar, de copa en copa, de bocata en bocata.
En el resto de Europa, otras rutas importantes son la de langosta en Suecia, la de la manzana en Inglaterra y la de cerveza en el Reino Unido.
Si se trata de gastronomía, uno de los destinos más favorecidos en el mundo es el continente asiático, especialmente la India, que gracias a la gran variedad de ingredientes y especias propias de cada una de sus ciudades, goza de una surtida y suculenta carta de platillos.
En regiones como la popular Kerala, por ejemplo, se aprovecha el uso de ingredientes más suaves para el paladar, dígase el arroz y el coco. En cambio, en ciudades del norte del país como Orissa, existe una preferencia por los lácteos y las carnes.
Asimismo, en China, la cocina más popular es la de Cantón. No obstante, otras tradiciones gastronómicas —como la de Szechuan, conocida por sus sabores picantes— resultan en gran medida atractivas para el público occidental.
En el caso de Japón, las rutas gastronómicas se concentran en platillos elaborados a base de pescados, arroz y verduras, como el sushi y el sashimi, que casi siempre van acompañados de un condimento picante denominado wasabi. Si de beber licor se trata, los turistas no pueden dejar de probar el famoso sake.
La cocina de Tailandia es otra de las más ricas del continente, y en los últimos años su reconocimiento internacional ha crecido notoriamente. Allí los turistas pueden conocer la denominada comida tai, que se destaca por sus platillos fritos, elaborados a base de arroz y fideos, acompañados de carnes guisadas de pescado, cerdo o pollo. De manera similar, en Corea, no pueden dejar de probarse las carnes asadas con verduras fermentadas, en recetas como el bulgogi y el kimchi, ni una bebida típica llamada soju.
Otro país que está optando por el turismo gastronómico para atraer turistas es nada menos que Australia, cuya cocina es resultado de una mezcla de la sazón europea y asiática. Por lo general, en los restaurantes se ofertan mariscos, carne de res, ostras australianas y hasta platos elaborados a base de canguro y cocodrilo.
Pero América no se ha quedado rezagada. Y fe de ello puede dar Perú, país que hoy ocupa uno de los principales puestos dentro de las preferencias de los visitantes a nivel mundial. Todo el que llegue a esta nación, no la conocerá realmente hasta que no haya probado las delicias de su gastronomía, que está compuesta por una amplia gama de variedades, con una selección de rutas gastronómicas con inolvidables experiencias para los espíritus más aventureros, que se animen a recorrer misteriosos sitios selváticos y costeros.
Lo mejor de la cocina selvática radica en la zona de los baños termales de Paucar Yacu, un lugar de inigualable belleza, aunque en las afueras de Lima los visitantes encontrarán el escenario ideal para saborear una de las especialidades más emblemáticas de la región, la famosa pachamanca. Algunos, incluso, visitan los mercados para comprar los principales ingredientes de platos como el cebiche, el rocoto relleno o el pollo a la brasa.
Otra gastronomía que destaca en América es sin duda la mexicana, declarada Patrimonio de la Humanidad, la cual es viva fusión de las costumbres de los antiguos pueblos indígenas con las tradiciones culinarias propias de la colonia española.
En México existen varias rutas gastronómicas, pero sin dudas una de las más importantes es la del tequila, en Jalisco. Además de degustar la bebida, en el recorrido los turistas tienen la oportunidad de conocer múltiples aspectos locales de la cultura, la arquitectura, la geografía y las tradiciones de la región.
Quienes se animen a viajar al territorio azteca en busca de experiencias culinarias, tampoco deben ignorar platillos como los tacos (una especie de tortillas dobladas que contienen variedad de rellenos), los nachos (elaborado a base de maíz tostado y crujiente) o los burritos (una gran tortilla de maíz que se rellena con frijoles, quesos y carne). Todos son bañados en una salsa picante, típica de la nación.
Finalmente, nos encontramos con Argentina, otra de las cocinas más atractivas del Nuevo Mundo. Entre sus rutas gastronómicas destacan la del aceite de oliva, la empanada, el queso, la yerba mate, así como la ruta de los sabores andinos patagónicos y la de los sabores de los valles cordobeses, que, además de visitas a cultivos y centros de elaboración, también  incluyen la degustación de exquisitos platos, y entre ellos los infaltables churrascos.
La lista, de seguir enumerando sitios, podría ser inacabable, pues nos quedarían fuera los pescados y mariscos caribeños, la sorprendente gastronomía árabe o los platos típicos de Rusia y otros países eslavos.
Y es que el gastroturismo ha logrado modificar el sentido de muchas personas que se desplazan para conocer nuevos lugares, quienes ahora, en vez de comer mientras viajan… viajan solo para comer.
 

Gourmet del siglo XXI. La mente en el plato


Ávidos de sensaciones renovadoras, iconoclastas, los humanos del tercer milenio se deshacen de la pleitesía a la tradición. Sobre las hornillas arden las ansias por comidas enrevesadamente sugerentes, creativas, experimentales, artísticas, elitistas. Todo incita a la razón y la emoción
ivimos en una época de cambios agigantados hacia todas direcciones, donde la alimentación del ser humano está sujeta a interrogantes. En este punto el hombre debe hacerse dos preguntas: ¿Qué modelos alimentarios se expresan en la actualidad?, ¿Qué valores de estos serán los predominantes en un futuro inmediato? Dar respuestas lo más acertadas posibles demanda analizar las tendencias en las cocinas de los últimos 20 años. Estas, primero que todo, guiarán el camino hacia el futuro.
El cocinero catalán Ferrán Adriá inventó un nuevo tipo de cocina, a finales de los 90 del pasado siglo, definida como conceptual o cerebral o deconstructiva. El lenguaje es nuevo y los platos son creados cerebralmente. Las materias primas, la cocción, las temperaturas, los recipientes de cocido y los contenedores de alimentos son repensados científica y artísticamente para estimular los sentidos y poner a funcionar la razón de modo que esté al servicio de los sentidos y no viceversa.
El menú se organiza como una preparación única, grande y armónica, dividida en muchas degustaciones que se suceden con un solo ritmo. No existe más el plato de pescado, de carne o de quesos; por el contrario las simples materias primas se deconstruyen y se mezclan con otras, presentes pero irreconocibles, en el intento de crear nuevos sabores.
Los alimentos, que a veces tienen el aspecto de cuadros abstractos, están conformados por un único bocado, servido en una apropiada cuchara o platillo, para crear una nueva armonía total de la vista, el gusto, el olfato y el tacto. La cocina conceptual o deconstructiva utiliza los principios de la continua experimentación de nuevas combinaciones de sabores y de novedosos equipos.
Las ollas son a veces sustituidas por pequeños electrodomésticos como recipientes, mezcladoras y otros, concebidos para preparar espumas, sorbetes, salsas y gelatinas. Los platos son presentados de modo artístico con referencias a la pintura y la escultura.
No obstante, este no es el único modelo actual, ni mucho menos el que apunta únicamente al futuro. Hoy coexisten en la gastronomía de altura múltiples tendencias, a veces tangenciales entre sí, que luchan por llevarse el mejor premio de todos: la satisfacción del comensal.
La cocina moderna del terroir conserva con firmeza las grandes técnicas profesionales de la tradición, privilegia el uso de las materias primas francesas, con la apertura hacia cualquier excelente producto italiano o español, respeta el gusto de los productos, realiza ejecuciones perfectas y presentaciones agradables, aunque sin pretensiones artísticas.
La cuisine d’autor o de autor privilegia la inventiva, la innovación en los equipos elaboradores, el ingenio del cocinero que se considera artista, alquimista e higienista. Escoge los productos de cualquier parte del mundo, no se reconoce en una escuela o movimiento. Cada uno de sus platos es una creación, una obra maestra.
La cuisine essentiale o esencial usa materias primas clásicas e innovadoras, pero siempre simples como flores y hierbas en cada plato, cuida mucho el aspecto nutricional y calórico, elabora pocos platos originales y asociados a la personalidad del chef, que cada día los reinventa aunque solo sea en un detalle.
La cuisine molecolaire o molecular parte de estudios químico-físicos de la composición y estructura de los alimentos, a los cuales —con oportuna elaboración y haciendo intervenir nuevos elementos como el nitrógeno o el alcohol— tratan de modificarle la consistencia y disminuirle su aporte calórico, pero manteniendo el gusto.
Este tipo de procesamiento se basa en principios químico-físicos para obtener nuevas consistencias de los comestibles, manteniendo el mismo gusto del alimento. Para hacerlo se necesita conocer la estructura molecular de las materias primas y las leyes científicas que regulan los procesos de cocción. Se aspira a dar más digeribilidad y menos calorías, con una clara conexión con la cocina de salud. Estudios científicos introducen nuevas sustancias, como el nitrógeno que usado en el chocolate templado o en el helado cambia su consistencia, o bien el alcohol, usado para el cocido del huevo que asume una particular consistencia.
El nuevo cocinero molecular no es más que un humanista culto que protege la gran tradición de nuestra cocina, pero apunta hacia el futuro, utilizando el asesoramiento de físicos y químicos, transformando la cocina en un laboratorio, siguiendo la filosofía de que los elementos para una comida perfecta son producto, técnica, perfección y regla de la física.
La cocina fusión puede ser considerada la máxima expresión de la globalización en este campo, ya que trata de fundir elementos de diversas culturas gastronómicas, como productos y condimentos orientales, africanos, americanos y europeos.
Concebida de la mezcla y de la hibridación, se pone en contraposición con el concepto de identidad gastronómica nacional y regional que derivan en cambio de antiguas experiencias culinarias y de productos fuertemente vinculados con el territorio. En sus platos se pueden utilizar productos locales, los cuales mezclan libremente con otros, incluso industriales y con poco sabor, o bien provenientes de disímiles países como la salsa de soja, el jengibre en polvo y otros.
También se basa en la creatividad y genialidad del cocinero que trata de inventar nuevas combinaciones de sabores y aromas, haciendo irreconocibles los originales de las materias primas. Con la fusión se trata de imponer un modelo y un gusto uniforme en todo el mundo, aunque los platos sean distintos, favoritos del gusto de muchos jóvenes que en su consumo encuentran una especie de seguridad.

 

Receta de Guacamole


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La receta de Guacamole es una de esas salsa para mojar o dip que nos encanta preparar muchas noches para cenar. Este aperitivo tradicional mexicano es delicioso y además muy nutritivo, las virtudes delaguacate y del resto de ingredientes que lo componen, se encuentran dentro de los alimentos que deben incluirse en nuestra dieta diaria, cosa aparte es el picante, que de vez en cuando tampoco va mal.
Hay muchas variantes de la receta de guacamole, esta es la que habitualmente hacemos nosotros, por eso invitamos a nuestros lectores mexicanos a que nos rectifiquen o nos ilustren con sus recetas y consejos para hacer guacamole.

Ingredientes

2 aguacates en su punto, 1 tomate maduro, 1 cebolla tierna grande o dos pequeñas, unas ramitas de cilantro, zumo de limón, chile, pimienta negra, salsa harissa (opcional) y sal.

Elaboración

Pela el tomate y córtalo en daditos retirando las semillas. Ponlo en un cuenco junto a los aguacates pelados y troceados, riega con unas gotas de limón y machaca con el tenedor.
Pela y pica la cebolla en brunoise, lava y pica el cilantro y agrégalo a la mezcla. Finalmente, retira las semillas del chile y pícalo bien pequeñito. Salpimenta el guacamole, agrega el chile picado y si lo deseas, un poco de salsa harissa, mezcla bien. Hay quien deja el hueso del aguacate en el centro del guacamole para evitar que se oxide y se ennegrezca, a nosotros no nos da tiempo.