lunes, 16 de abril de 2012

Bacalao al horno con aliolí


Bacalao al horno con aliolí

Me encanta hacer recetas cocinadas al horno. La comida es más sana, es más límpio y más fácil. Y este bacalao con alioli está riquísimo.
Bacalao al horno con aliolí
Ingredientes para cuatro personas:
  •  4 lomos de bacalao desalado (puede ser congelado)
  • 8 patatas grandes
  • 2 calabacines
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 1 ramito de perejil
  • Galleta o pan picado
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra eco
  • 1 huevo, mejor de campo
  • 1/2 limón (su zumo)
  • 1 bandeja grande o cuatro individuales

 Cómo preparar la receta de bacalao al horno

Pelar, limpiar y cortar en rodajas de 1/2 centímetro de grosor las patatas. Pelar y cortar a cuadritos los calabacines. Pelar, limpiar y cortar la cebolla finita.
Colocar las rodajas de patatas en el fondo de la bandeja, previamente untada de aceite. Salpimentar y llevar al horno caliente a 190 ºC unos 20 minutos.
Sacar la bandeja del horno y echar la cebolla y el calabacín por encima de las patatas. Volver la bandeja al horno durante 10 minutos.
Mientras hacemos el aliolí. (Una mayonesa con un diente de ajo, un huevo, aceite y zumo de limón).
Mezclar la galleta picada con un diente de ajo y el perejil picados.
Sacar la bandeja del horno y colocar las rodajas de bacalao encima de las verduras. Esparcir el aliolí por encima y espolvorear con la galleta o pan picado mezclado con ajo y perejil. Volver la bandeja al horno unos veinte minutos más.
Servir con ensalada variada.
Nota: Se puede cambiar el aliolí por queso fundible al gusto.

Detalles, la clave de la maestría gourmet


Una pequeña acción que resulte fallida puede inhabilitar el título de gourmet. Pensar seriamente en complacer al cliente desde la bienvenida hasta la despedida es el principio imprescindible para satisfacer todo el tiempo al motor impulsor de la vida gastronómica del establecimiento.
En estos tiempos la palabra gourmet es esgrimida por todos, principalmente por empresarios, restauradores y productores de alimentos y bebidas. Sin embargo, este calificativo tiene miles de requisitos que, al solo descuidar uno de ellos, puede dejarlo invalidado.
Específicamente los restauradores lo han usado como un logotipo, título o cuño para atraer clientes, quienes con solo mirar el lugar ya saben qué grado de exactitud tiene el término con el restaurante.
Es que gourmet tiene una semántica gastronómica, un estilo, una forma de diferenciar lo bien hecho con lo excelentemente bien hecho. Es pensar en cada mínimo detalle. Lo gourmet tiene características obligadas, adaptadas al lugar, concebidas para satisfacer todo el tiempo al motor impulsor de la vida gastronómica del establecimiento.
Lo gourmet tiene un ambiente. Un saludo amable del capitán, hostess o sommelier nos dice de la práctica de una cultura. Con este recibimiento, así como la invitación a la mesa, empieza a sentirse el hálito del contexto. La imagen del lugar, sus luces, la música ligera bien seleccionada nos sigue dando esa bienvenida.
Lo gourmet tiene un oficio. El montaje de la mesa resulta revelador de la intención de excelencia. Además de la obligada copa de agua, elegante y bien pulida, otras copas deben acompañar a esta. Tal vez una copa de vino blanco, otra de tinto y otra de espumoso sea el recurso más completo. Pero al menos una copa de vino puede predecir que hay un propósito de los restauradores de incluir esa hermosa bebida como parte importante del lugar. Incluso, hasta la forma de colocar la servilleta en la mesa nos dice el alcance de los criterios de excelencias del lugar.
En lo simple está la elegancia.
La presentación de los utensilios del cliente demuestra también la maestría gourmet. Cubiertos innecesarios o ausentes en mesa, ajenos a la característica del manjar a disfrutar, truncan las buenas intenciones, como puede suceder con la vajilla acompañante, con formas tradicionales o modernísimas, pero cómodas para la elaboración culinaria que se ofrece en el local.
Lo gourmet tiene un estilo. La carta menú artísticamente presentada, con relación de platos que se ofertan, claros y entendibles a primera lectura, es otra razón para seguir considerando a sus creadores como entendidos en el tema. La organización de los entrantes, fuertes y postres también nos revela una excelencia. La variedad de tipos diferentes de productos, elaboraciones y guarniciones resulta clave. La maestría culinaria para conseguir resultados de sabor típico, fusionado o experimental es esencial. Todo propósito gourmet tiene su base en este elemento.
Los clientes, primero que todo, vienen al restaurante a satisfacer su necesidad alimentaria, pero de forma placentera. Todo gira alrededor de este objetivo. Por eso la porción de alimento dispuesto en el plato es vital también. En este aspecto estriba la diferencia semántica y práctica entre gourmet y gourmand.
Las decoraciones en los platos, sean entrantes, principales o postres dan un toque de individualidad y detalle que deben demostrar, en primera instancia, el carácter comestible, apetecible, sugestivo y atrayente para la vista, el olfato y el paladar.
Lo gourmet tiene un maridaje. El criterio de adjuntar a este menú la carta de vinos es concepción feliz de que la excelencia se logra no solo con la comida, sino con el maridaje de estos platos con los vinos. Esta oferta de vinos debe permitir recrear una gama importante y amplia de variedades de uvas, países y regiones, así como estilos diferentes.
No por tener una Carta con más de 150 selecciones de vinos se logra el objetivo de la variedad. Además de las omnipresentes variedades de uvas chardonnay, sauvignon blanc, cabernet sauvignon, merlot, syrah y pinot noir resulta importante explorar aquellas que pueden ser indispensables para lograr matices de sabores únicos con respecto a los platos.
Esto se logra con las variedades riesling, gewürztraminer, pinot gris, viognier, albariño, verdejo, grüner veltliner, así como tempranillo, sangiovese, malbec, nebbiolo, mencía, por solo mencionar algunas. Los grados de envejecimiento en las vinificaciones de estas uvas son importantes también. Los vinos dulces para el postre, ausentes frecuentemente en Cartas de Vino de la actualidad, completan el maridaje.
La sobremesa es la asignatura pendiente de muchos restaurantes. Se piensa equivocadamente que el postre es el fin de la cena. Muchos consideran que después de este viene el café y la cuenta. Este pensamiento se resiste ante aquellos que impulsan e invitan a tener un buen momento de sobremesa donde los destilados, licores y habanos llevan al cliente al clímax de la satisfacción. Estos también tienen su maridaje. Damas y caballeros tienen gustos distintos que deben tomarse en cuenta. Cremas o rones, habanos panetelas o robustos deben ser sugeridos por un especialista, con lo que se garantiza también un servicio especializado.
En los últimos tiempos se ha vuelto imperante el uso de áreas para este fin (bares de degustación o sitios para la sobremesa), lejos de clientes que no poseen estas preferencias.
No deben dejar de mencionarse las cartas especializadas. Los menús infantiles y los vegetarianos son tendencias que no se pueden soslayar en la restauración actual. Los primeros deben servir de vía de instrucción para padres e hijos en cuanto a la alimentación sana sin dejar de ser placentera. La forma de presentación de los platos debe diferenciarse de la de los adultos. El concepto lúdico propio de la edad del infante debe respetarse también.
Lo gourmet tiene profesionales capaces. Si hay un personal imprescindible para poder realizar un servicio gourmet ese es el chef y el sommelier, guiados por los encargados del lugar. Estas figuras han alcanzado un reconocimiento tan alto en la gastronomía mundial, que bajo su responsabilidad han recaído muchas tareas que complementan la actividad del detalle de cualquier restaurante. Con su presencia creativa y profesional, todo propósito de lograr la excelencia será alcanzado.
Es el chef quien imagina un menú creativo y a la vez gustoso y atractivo al cliente. Es él quien lo convierte en una obra de arte culinaria, con precios asequibles. A este lo acompaña el sommelier con su tarea clave: el maridaje. Un plato muy bien elaborado si se presenta al cliente con un vino equivocado arruina toda la pléyade de sabores prevista. Bajo la responsabilidad del sommelier está también la temperatura de los vinos, el uso de copas apropiadas, así como la oxigenación y/o decantación.
Lo gourmet tiene miles de detalles. Una pequeña acción que resulte fallida puede inhabilitar el título. Pensar seriamente en satisfacer al cliente, desde la bienvenida hasta la despedida, es el principio de todo el andamiaje gourmet. La gastronomía actual demanda mentes creativas que se adapten a las necesidades del cliente del siglo XXI. La restauración acogió ese nombre siglos atrás, pero el término evoluciona según el hombre cambia sus hábitos y costumbres.

Bienestar animal o guerra comercial encubierta?



Sector porcino español
¿Bienestar animal o guerra comercial encubierta?, esta es una pregunta que debemos plantearnos tras conocer la exposición que nos proporciona la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). La organización denuncia que otros países comunitarios mucho menos competitivos y eficientes que España, se están amparando en el bienestar animal para desplazar al sector porcino español. Parece ser que Dinamarca y Holanda son los países responsables de esta estrategia fomentada especialmente por la presidencia danesa de la UE. Entre los puntos referidos en la legislación sobre bienestar animal que se aplicarán a partir del 1 de enero de 2013, se contempla la limitación de que los animales vivos puedan viajar más de 8 horas, evidentemente esto afectaría a las exportaciones españolas significativamente.
Este punto propuesto por el Parlamente Europeo se contradice con el informe de la Comisión Europea en el que se determina que no existe base científica para justificar el tiempo de transporte estipulado, de hecho, la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria Europea) determina que el bienestar animal en los viajes depende más de la calidad de la conducción que del tiempo que se tarda en llegar a destino. Por esta y otras razones se puede creer que existen intereses comerciales detrás del bienestar animal.

Además de limitar el tiempo de transporte de los cerdos a un máximo de ocho horas, se contemplan otros puntos como el incremento de espacio libre para cada animal, esto ya lo referenciábamos ligeramente en el post ¿Es la Unión Europea muy estricta con las normas de bienestar animal? Se pretende que las explotaciones porcinas tengan un suelo revestido específicamente, cambiar las condiciones de los alojamientos de las cerdas gestantes, estas y otras exigencias van a provocar un coste de adaptación por animal que ascenderá hasta los 300 euros, para quienes tengan una explotación con 500 animales supondrá un desembolso de hasta 175.000 euros, teniendo en cuenta la crisis económica en la que nos encontramos sumidos, es un panorama muy desfavorable. Pero por otro lado, como consecuencia de la aplicación de estas normas podemos plantearnos otras preguntas, ¿se sacrificarán animales?, ¿subirá el precio de la carne y los derivados del cerdo?, se podría decir que todo apunta que la respuesta es sí.
En nuestro país existen hasta 75.000 explotaciones de cerdas, por lo que podemos hacernos una idea del alcance de la inversión económica que se debe realizar y de los problemas que esto va a generar. Nosotros estamos a favor del bienestar animal y el trato digno, pero estamos de acuerdo con COAG, esto parece más un intento de apartar a nuestro país del mercado, como decíamos, otros países no pueden competir con España en cuanto a clima, productividad, etc., por ello la única alternativa que les queda es acogerse al bienestar animal y utilizarlo como un arma comercial. Con los cambios previstos, hubiera sido lógico que la Unión Europea impulsara un estudio para determinar el alcance de la adaptación propuesta en la nueva normativa de bienestar animal, y aunque no se ha realizado, se apunta que las consecuencias serían similares a las sufridas en el sector de la avicultura, la escasez de huevos ha sido un hecho, igual que la espectacular subida de los precios, en enero la docena de clase M se cotizaba a una media de 0’96 euros, a mediados de marzo el precio ya había alcanzado los 1’44 euros por docena.
De acuerdo que el sector ha tenido tiempo para realizar las modificaciones oportunas, dado que la normativa para mejorar las condiciones de las gallinas ponedoras se estableció en 1999, pero lo que no se puede hacer es vetar las producciones europeas y dar vía libre a los huevos producidos en países como Turquía o México donde el bienestar animal brilla por su ausencia y las condiciones sanitarias son peores. Como dato a tener en cuenta, la importación de huevos (que podemos calificar de calidad dudosa por la legislación de los países exportadores) se ha incrementado hasta alcanzar el 40%.
España se enfrenta a un nuevo problema que puede derivar en el cierre de explotaciones porcinas, el sacrificio y reducción de la cabaña porcina, y por supuesto, el incremento de las importaciones de porcino procedente de terceros países, si nosotros no aceptamos las condiciones en las que se encuentran nuestros animales, ¿por qué aceptar los que provienen de otros países con legislaciones precarias en materia de bienestar animal? Sin duda es una incoherencia gestada y alimentada en el seno de la UE y dado que el proceso sigue adelante, parece que los únicos que podemos hacer algo al respecto somos los consumidores. Queremos comprar alimentos producidos en un marco de bienestar animal, pues entonces evitemos adquirir los productos de terceros países que como hemos indicado, no cumplen con los requisitos mínimos exigidos a los productores europeos. Hablamos de España, pero el problema también afectará a otros países comunitarios, parece que la tendencia es dar alas a los terceros países y que sus productos puedan introducirse en el mercado comunitario con total libertad y sin etiquetas que certifiquen el bienestar animal. Claro que el drama no acabará con el sector porcino, animal es un genérico por lo que otros sectores también podrían recibir el peso de esta y nuevas normativas.
COAG reclama el estudio antes mencionado, es necesario conocer el alcance e impacto de la normativa y sus consecuencias, quizá de este modo se puedan realizar las modificaciones oportunas o dar más tiempo para que la transición de las condiciones de los cerdos mejoren. Por otro lado, el tema de la duración del viaje a un máximo de ocho horas hay que discutirlo, se deben aportar pruebas científicas al respecto. Hay que añadir que no se han contemplado ayudas al sector, tampoco créditos bonificados u otros mecanismos que permitan realizar las inversiones oportunas al sector porcino, como decíamos, da la impresión de que todo sea un mecanismo puramente comercial. Os recomendamos leer el artículo publicado en COAG al respecto, para adquirir conciencia sobre el problema.

Fuente: gastronomiaycia.com